

Una buena representación de dicha estructura, la constituye el siguiente dibujo de Eneko ( persona a la que ya he hecho referencia en anteriores escritos):
Observando esta imagen, vienen a mi mente las mismas palabras que dijo Boabdil cuando era consciente de la pérdida inminente de Granada: "El final de un mundo se forja igual que su origen,en el interior, desde su propio corazón, en su entraña".
La razón, la cultura y la inteligencia humana son la sangre que hace latir al corazón de nuestro mundo y es precisamente el descuido de este órgano vital el que ha facilitado ese " disparo al aire".
El medio ambiente está herido -que no muerto-, las guerras ( cuyo mantenimiento resulta interesante desde el punto de vista de la rentabilidad para algunas multinacionales), la corrupción política- igualmente rentable para sus adeptos-. ¿ Será que al igual que el positrón es la antipartícula del electrón, la especialización humana ha engendrado al antihumano?.
Siempre me he considerado alguien con talante personalista, con profunda fe en el buen hacer y capacidades humanas. Desde aquí les hago un llamamiento: donde quiera estéis, por favor, taponemos esa chimenea.
Antípoda
Esta imagen está extraída del periódico gratuito 20 minutos. Me fijé en ella esta mañana, cuando en la biblioteca de la facultad repasaba las noticias del día. Es una ilustración tremendamente sugerente...
Cabría plantearse lo siguiente: si cierto sector del País Vasco está dispuesto a hacer efectiva una ruptura con España para conseguir su independencia, ¿ qué haría La Justicia para ser auténticamente libre?, ¿ acaso se plantearía una ruptura con la humanidad?.
Recordemos su sentido original. Desde el punto de vista platónico, nuestra alma queda dividida en 3 partes- ubicadas en diferentes lugares de nuestro cuerpo- y a cada una de ellas les corresponde una virtud:
Pues bien, enlazando con esta división tripartita del alma humana, estableció el maestro de Aritóteles la división de clases:
Tras todo ello, Platón concluyó que la Justicia era la consecuencia directa de la armonía del alma, meta que se alcanzaba cuando cada parte y cada clase social realizaba aquello que le era propio.
Esta claro que la realidad actual dista mucho de esa deseada armonía. Hoy en día, la mayoría de los políticos, haciendo gala de su pretendida fortaleza, justifican sus acciones violentas diciendo que es para protegernos( a nosotros y a la democracia, y encima dicen hacerlo "en nombre de Dios..."). Algunos militares, autoerigidos como "fuentes de la sabiduría", pretenden gobernar el mundo( ejemplos: desde Julio César, pasando por Napoleón hasta llegar a Hitler y a Franco), y los trabajadores, cansados de proveer, se esfuerzan por que no los dirijan y no los protejan tanto.
Es cierto, la justicia no es ciega, pero sí amante de la libertad.
Así pues queda sometida, por propia voluntad, a las imperfecciones derivadas del criterio humano.
No puede hablarse- en términos nominalistas- de la Justicia como un universal, pero si puede abogarse por la potenciación de comportamientos justos en nuestra cotidianidad, de este modo conseguiremos hacer de nuestro entorno un lugar armónico para vivir.
En la parte superior de la cabecera de mi cama, a modo de cuadro, tengo enmarcado un pergamino. Sus letras y dibujos, tienen cierta reminiscencia del estilo gótico, lo cierto es que parece el presente de un viajero en el tiempo. Pero no es así.
El contenido de este pergamino es una valiosa reflexión hecha por alguien a quien quiero, respeto y admiro mucho. Gracias, papá:
"Haz de saber, hija mía, que nada en el mundo sustituye a la constancia. Pues el talento no la sustituye, ya que nada es tan corriente como los inteligentes frustrados. El genio tampoco, ya que resulta normal el caso de los genios ignorados. Ni tan siquiera la cultura y educación sustituyen a la constancia, pues el mundo está lleno de fracasados cultos y bien educados.
Solamente la constancia, la paciencia y la decisión conllevan a tener fe en los propios actos, y este es el camino hacia el éxito.
Tu padre"
Al leer este escrito, mi mente y mi corazón experimentan una emoción comparable a la que sintió Aixa, la madre de Boabdil, al contemplar su jardín predilecto en la Alhambra: " El patio del paraíso...se abría innenarrable a los sentidos, logrando su primer propósito: que el alma comprendiese que había llegado al paraíso prometido en los libros sagrados, ¿ para que esperar a otra vida?, parecía preguntar su hermosura extraordinaria..."-( Boabdil, Tragedia del último rey de Granada, Magdalena Lasala). De igual modo, la belleza y la riqueza humana de las palabras de mi padre, han calado hondo en mi espíritu y, consciente pues de su valía, siempre intento poner sus consejos en práctica en mi vida diaria.
Mi padre es un hombre serio en apariencia- aunque le gusta bromear con sus más allegados-, paciente, no muy hablador- es más practicante del arte de saber escuchar-, calmado- siempre se toma el tiempo que considera oportuno para hacer las cosas, ni más ni menos del necesario-, relajado y relajante- pues tiene la habilidad de transmitir tranquilidad con el sonido de su voz-, comprensivo, creativo y arriesgado a su manera, pues como afirma Eudora Welty: "Una vida abrigada puede ser también una vida osada, pues todos los desafíos serios empiezan dentro de uno". En tal caso, mi padre se auto desafía varias veces al día porque es un pensador constante.
Mi madre lo define como "la balsa de aceite" de la casa, por la tranquilidad que nos inspira a ella y a mí su presencia. Yo pienso que él es la versión moderna de lo que en China se conocía como Yuyuan, el jardín de la salud y la tranquilidad; y estoy segura que él siente, cuando llega a casa después de un duro día de trabajo, que su hogar es Tianxia, vocablo chino que significa "Todo bajo el cielo".
Papá, hoy sentí la necesidad de hacerte este pequeño homenaje. Gracias por todo.
Este reportaje enlaza a la perfección con el contenido de mi 2º escrito "El arte de saber tocar", recuerdo la cita de Maquiavelo: "A todos es dado ver ,pero el tocar a muy pocos". Entendiendo por "ver" ,el hecho de quedarse en las apariencias, de no profundizar más allá de la imagen que nos es dada y por "tocar" ,el llegar al corazón de la realidad. Ese es el destino de algunos fotoperiodistas, citados en La persona tras el icono, como Gervacio Sánchez, el cual sigue durante años la perspectiva vital de sus fotografiados o el de Juan Carlos Tomasi, quien ha regresado a su labor como fotógrafo independiente tras haber pasado un tiempo en Médicos sin Fronteras. Personas como ellos ponen de manifiesto la necesidad de humanizar la información, para que de este modo se caiga en la cuenta de que no son sólo fotos, sino que quienes figuran en ellas, son seres humanos con una experiencia tremenda para relatar. Es importante tener la imagen adecuada en el momento preciso, pero son indispensables las palabras de su protagonista, las cuales describen los hechos que darán a esa imagen el calificativo de histórico. "Ver" es un paso previo, es la antesala de "saber tocar".
Kim Phuc o Sharbat Gula se convirtieron inconscientemente en iconos históricos, aunque no siempre ocurre de este modo. Así lo ha demostrado Isabelle Caro. Esta mujer francesa de 25 años y 32 kilos de peso, se ha convertido en uno de los iconos del presente siglo, siendo plenamente consciente de ello.
Ella consintió que Olivieri Toscani le tomara estas fotos con una finalidad: servir de "elemento disuasorio" para que, todas aquellas jóvenes que juegan con su alimentación, influídas por el mundo de la moda, vean a que nefastas consecuencias puede llevar ese juego. También ella ha "sabido tocar". Antípoda
Cuando la empresa mediática olvida o no tiene en cuenta estos dos hechos, ocurren meteduras de pata de bastante consideración, tal y como comentaba una lectora de El Semanal de ABC de este domingo, en una carta a la revista. Se titulaba "Culpa del Nuevo Marketing". La reproduzco a continuación debido a su valor altamente ilustrativo de la realidad actual.
" La mañana fue horrible. Parecía que no llegaría nunca el momento de llegar a casa y descansar. Al fin, la recompensa, la agradable siesta reparadora. Cierro los ojos y... ring ring. Contesto: ¿diga?. Al otro lado, una voz metálica me grita: "Hola. Te llamo de la empresa X. ¿ Tienes ordenador?, ¿ estás contenta con la velocidad de tu línea ADSL?, ¿ te interesa cambiar?.
Pensando si no será que ya estoy dormida y estoy teniendo una pesadilla, me restriego los ojos, miro el reloj: las cuatro de la tarde, no es verdad, no puede ser verdad. Ella continúa ajena a mi perplejidad: ¿ te interesa línea de televisión a través del teléfono?, ¿ llamadas gratuitas locales y provinciales?. Cuando creo que estoy empezando a salir de mi estado de shock, e intentando comprender que me pregunta, empieza a crecer en mí la rabia y le pregunto yo: Oiga, señorita...¿ cómo tiene usted mi número de teléfono?, ¿ por qué me molesta a esta hora?. Y, sobre todo, ¿ de qué la conozco para que me tutee?. Silencio, no se oía nada, colgó. Volví a cerrar los ojos y con una sonrisa en los labios, pensé: no es culpa de la Logse ni de los padres ni de los tutores ni del calentamiento climático... Es culpa del nuevo marketing. Al fin hay algo a lo que echar las culpas que no sea a nosotros mismos. Y me dormí."
En fin...como poco la empresa X ha perdido un cliente, pero si no decide cambiar cuanto antes su filosofía de marketing, las pérdidas podrían ser incalculables.
Conclusión: el periodismo necesita más rigor socrático y menos orgullo sofista.
Firmado: Antípoda.