miércoles, 17 de octubre de 2007

HUMOR REFLEXIVO



Esta imagen está extraída del periódico gratuito 20 minutos. Me fijé en ella esta mañana, cuando en la biblioteca de la facultad repasaba las noticias del día. Es una ilustración tremendamente sugerente...


Cabría plantearse lo siguiente: si cierto sector del País Vasco está dispuesto a hacer efectiva una ruptura con España para conseguir su independencia, ¿ qué haría La Justicia para ser auténticamente libre?, ¿ acaso se plantearía una ruptura con la humanidad?.


Recordemos su sentido original. Desde el punto de vista platónico, nuestra alma queda dividida en 3 partes- ubicadas en diferentes lugares de nuestro cuerpo- y a cada una de ellas les corresponde una virtud:




  1. La parte RACIONAL- localizada en la cabeza, referida a los pensamientos-, queda asociada a la sabiduría.


  2. La parte IRASCIBLE- en el pecho, alude a las pasiones nobles-, relacionada con la fortaleza.


  3. La parte CONCUPISCIBLE-se encuentra en el vientre, hace referencia a los bajos instintos-, ligada a la virtud de la templanza.

Pues bien, enlazando con esta división tripartita del alma humana, estableció el maestro de Aritóteles la división de clases:




  1. Individuos de oro: los gobernantes, cuya función es dirigir la polis


  2. Individuos de plata: los militares, encargados de proteger a los ciudadanos


  3. Individuos de bronce: los trabajadores, cuyo cometido era proveer a la polis de todo aquello que le fuera necesario para sobrevivir.

Tras todo ello, Platón concluyó que la Justicia era la consecuencia directa de la armonía del alma, meta que se alcanzaba cuando cada parte y cada clase social realizaba aquello que le era propio.


Esta claro que la realidad actual dista mucho de esa deseada armonía. Hoy en día, la mayoría de los políticos, haciendo gala de su pretendida fortaleza, justifican sus acciones violentas diciendo que es para protegernos( a nosotros y a la democracia, y encima dicen hacerlo "en nombre de Dios..."). Algunos militares, autoerigidos como "fuentes de la sabiduría", pretenden gobernar el mundo( ejemplos: desde Julio César, pasando por Napoleón hasta llegar a Hitler y a Franco), y los trabajadores, cansados de proveer, se esfuerzan por que no los dirijan y no los protejan tanto.


Es cierto, la justicia no es ciega, pero sí amante de la libertad.

Así pues queda sometida, por propia voluntad, a las imperfecciones derivadas del criterio humano.


No puede hablarse- en términos nominalistas- de la Justicia como un universal, pero si puede abogarse por la potenciación de comportamientos justos en nuestra cotidianidad, de este modo conseguiremos hacer de nuestro entorno un lugar armónico para vivir.

1 comentario:

Advenedizo dijo...
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